DIPLOMADO DE HABILIDADES DIGITALES
URANIA GISELA FIGUEROA OJEDA
MAESTRA: SUSANA FLORES
Colima col. 18 Marzo 2014
LEYENDAS DE COLIMA
·
Leyenda de Cómala, Colima
Yo trabajé como vigilante seis años en una de las
haciendas allá donde están las lagunas El Calabozo y El Jabalí; son lagunas muy
misteriosas adonde poca gente llega porque no están para el público como la
laguna La María adonde usted puede llegar y ya hasta tienen cabañas para
hospedarse –muy bonitas las cabañas.
En la laguna del Calabozo la cosa está bastante
fea, principalmente después de que oscurece. Muchas gentes que también han
trabajado allá como vigilantes o como guaruras –tipos muy entrones que no le
tienen miedo a nada, o al menos no le tienen miedo a los vivos– luego me han
platicado que mejor renunciaron a sus chambas porque les entraba el miedo ahí
en la laguna, o sea que se les aparecían cosas. Se habla de luces, bolitas de
fuego, voces y fantasmas. A mí la verdad nunca me tocó ver nada y eso que
muchas veces anduve yo por ahí solo en la noche. También muchas veces andaba yo
por ahí con algún compañero y luego él me decía: “Mira, mira lo que está allá,”
y yo miraba y miraba y no veía nada; o sea que hay gente que sí le toca ver
cosas y a otra no ya mí nunca me tocó ver nada. Cuando yo andaba por eso rumbos
en la noche sí se oían ruidos porque es común que se oigan ruidos en el monte,
pero así cosas de espantos nada, nunca. Lo que la gente platica es más que nada
que ven sombras en la noche de aparecidos, de gente que ha de haber muerto por
ahí en la guerra cristera, o personas ahorcadas, o sea de aquellos que dejaron
colgados en la guerra o, ya más reciente, de alguien que se ahogó en alguna
otra época.
·
Laguna La María
Cerca de una laguna se localizaba la humilde
vivienda del matrimonio formado por Juan, hombre con cualidades de trabajador,
responsable y fiel a su esposa María, mujer de cuerpo escultural y una gran
belleza natural, carecían de hijos, por lo que la María era desconfiada y
celosa de su marido.
Cierto día se hicieron presentes en el domicilio
algunos vecinos de la ranchería cercana "El Organito" invitando a la
pareja a un baile que se efectuaría en su localidad.
En la fecha señalada Juan determinó que no
asistiría María al baile, pero sí lo haría él durante breve tiempo, sólo para
disculparse y mientras "La María" quedaría al resguardo de la choza.
Los minutos eran eternos para la celosa y
desconfiada esposa por lo que ésta solicitó al diablo le regresara de inmediato
a su marido y a cambio le daría su alma; Satanás se hizo presente, la tomó en
sus brazos, mientras que "La María" imploraba perdón, lanzando gritos
de terror y angustia solicitando auxilio, llamados que se perdían en el
silencio y oscuridad de la noche, el demonio la traslada a un predio próximo
conocido como "La Sepultura" y el cuerpo sin vida lo deposita en una
fosa que él cavó, con sus propias manos.
Juan a su regreso y ante la ausencia de María
solicitó la ayuda de los vecinos quienes le auxiliaron en la búsqueda
encontrando, en el predio referido, una lápida de piedra con hoyos en sus
vértices y señales de haber sido colocadas velas encendidas.
Ante las apariciones constantes de la difunta María
se solicitó al Padre Ramos, de la Hacienda de San Antonio, bendijera la tumba y
éste acompañado de los vecinos en una procesión, con velas benditas y
encendidas, cánticos y rezos llegaron hasta el lugar encontrando que
"lucifer" había sacado el cuerpo de la víctima y lo arrojó en el
centro de la laguna, iniciándose así el nombre de "LAGUNA DE LA
MARÍA".
·
Puente
de Los Suspiros
Transcurrían
los años 1909-1910 y se construía el primer puente en la población de Cómala
sobre el Río San Juan, calle Progreso, a fin de ser inaugurado con motivo de
las festividades conmemorativas del Centenario de Iniciación de la Guerra de
Independencia.
Era
inmensa la novedad de los vecinos y más aún de los menores quienes, sin prever
el peligro, constantemente se acercaban a observar los trabajos.
Ante
tal situación los padres de familia, deseando evitar un accidente, optaron por
advertir a sus hijos que los trabajadores tomaban niños y aún vivos, los
incrustaban en muros y columnas.
Cierto
día un infante incrédulo de la advertencia de los mayores, atónito, observó
sangre en la mezcla de arena y cal que un obrero utilizaba para unir los
ladrillos de barro, por lo que pregonó en el pueblo ser verdad la indicación
que habían recibido de los adultos.
La
mezcla contenía sangre de animal, ya que según la creencia y tradición entre
los maestros de obra debería agregársele para dar resistencia a la edificación.
Lo
anterior dio origen a que ya terminada e inaugurada la obra, principalmente las
mujeres solas, se abstuvieran de transitar por ahí, ya que aseguraban escuchar
los llantos y "suspiros" de los niños sepultados que las confundían
con sus madres que los habían abandonado.
Los
adultos que carecían del don en la lectura señalaban la inscripción localizada
en una de las columnas, relativa a datos sobre su inauguración, manifestando
que ahí se leían los nombres de los infantes enterrados "vivos".
Por
muchos años a este puente "Hidalgo" se le conoció por el" puente
de los suspiros".
No hay comentarios:
Publicar un comentario